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John Maynard Keynes estaría feliz por la política fiscal que está implementando Estados Unidos para paliar los efectos económicos negativos por la crisis del coronavirus. Milton Friedman aplaudiría a rabiar la política monetaria de ese país con el mismo fin. Las instituciones gubernamentales de nuestro vecino del norte están aplicando todas las armas en su arsenal de políticas públicas para evitar una depresión económica que pondría en riesgo al sistema capitalista mundial.

Por el lado fiscal, el Congreso está por aprobar un paquete de estímulos por una cantidad nunca vista en la historia: dos billones de dólares. Estamos hablando de dos millones de millones de dólares, equivalentes a un 9.5% del Producto Interno Bruto de Estados Unidos. A 25 pesos por dólar, serían 50 billones de pesos mexicanos: el doble de todo lo que produjo México el año pasado. De ese tamaño es el estímulo fiscal.

¿En qué se lo van a gastar?

Todavía falta ver qué aprueba finalmente el Congreso, pero, por lo que leo en la prensa, los demócratas y republicanos ya están llegando a un acuerdo en ciertas partidas presupuestales. A continuación, las menciono:

Todo estadunidense recibirá mil 200 dólares del gobierno y 500 dólares por niño. Estamos hablando de los contribuyentes que tributan y, como la autoridad fiscal tiene sus datos, pueden enviarles por correo estas ayudas y limitarlas para la gente que gana más dinero. De hecho, los que hayan ingresado más de 99 mil dólares el año pasado no recibirán ayuda alguna.

Se incrementarán los montos de los seguros de desempleo por un monto de 600 dólares por semana durante cuatro meses y se aumentará el número de personas que pueden solicitar este tipo de seguros.

Se otorgarán hasta 367 mil millones de dólares en créditos a los pequeños negocios de menos de 500 empleados. Si estas empresas usan estos créditos para pagar su nómina, el gobierno condonará su pago.

Se distribuirán 500 mil millones de dólares de ayuda para las empresas, estados y ciudades que van a sufrir más durante la epidemia del coronavirus. Además, 50 mil millones de dólares irán directamente para rescatar a las aerolíneas de pasajeros, ocho mil millones a las de carga y 17 mil millones a corporaciones que se consideren importantes para la seguridad nacional de Estados Unidos.

También se prevé la postergación del pago de impuestos y un incremento en las deducibilidades para todas las empresas durante el periodo de emergencia.

Finalmente, los hospitales recibirán entre 75 mil millones y 150 mil millones de dólares de ayuda por parte del gobierno.

Esto en cuanto a la política fiscal. Por la parte monetaria, la Reserva Federal de Estados Unidos ya comenzó a aventar dinero desde un helicóptero, tal y como lo recomendaba Milton Friedman de manera figurativa. Se trata de inyectar toda la liquidez posible para evitar una recesión y, sobre todo, una depresión.

El banco central estadunidense ya bajó, en un par de ocasiones en pocos días, la tasa de interés con la que le presta dinero a los bancos a cero. Además, anunció la compra de 700 mil millones de dólares de bonos del Tesoro de Estados Unidos y de valores respaldados por hipotecas. Para que quede claro: van a emitir todo el dinero necesario para distribuirlo a la gente para que ésta pueda gastárselo durante la emergencia sanitaria del coronavirus.

No habíamos visto, en nuestra generación, una relajación así de las políticas fiscal y monetaria en el país más capitalista del mundo. Van con todo para contener los efectos económicos de la pandemia global. Han dejado a un lado las diferencias ideológicas y sacado todas las armas en su arsenal de la política económica.

Lo pueden hacer porque el mundo confía en la economía de Estados Unidos, en su moneda, que consideran la más segura del planeta y, en última instancia, en su fuerza política y militar. Los ahorradores están dispuestos a financiarles a los estadunidenses estas cantidades multimillonarias para salvar a la economía más grande del mundo.

Ojalá les funcione porque, si le va bien a Estados Unidos, también a México.

 

           Twitter: @leozuckermann