Los servicios en México, especialmente en áreas como el apoyo a negocios, las profesiones y el esparcimiento, se han consolidado como el motor más dinámico de la economía nacional en un contexto de desaceleración. En el segundo trimestre de 2025, estos sectores registraron un crecimiento acumulado anual de 0.4%. Este avance contrasta con una contracción en la industria del -1.3%, evidenciando la relevancia del sector servicios en el actual entorno económico.
El reporte de BBVA México destaca que las actividades primarias y terciarias están funcionando como “amortiguadores del ciclo”, frente a las dificultades provocadas por la incertidumbre arancelaria con Estados Unidos y la reducción del gasto público en infraestructura. De hecho, el avance en sectores como el apoyo a negocios, que creció un 14.1%, y en la esfera profesional que tuvo un incremento del 12.3%, son testimonio de una resiliencia notable en medio de las adversidades.
Sin embargo, la imposición de aranceles por parte del vecino del norte en el primer semestre de 2025 ha tenido consecuencias en la industria automotriz mexicana, que experimentó una contracción del 2.1%. Este sector, que representa un 4.9% del PIB total del país, también se ha visto afectado en el ámbito manufacturero, que aporta un 23.6%.
Por otro lado, el mercado interno ha mostrado señales de fortaleza. Las ventas locales crecieron un 3.8% anual, destacando un notable aumento del 14.8% en crédito automotriz, con una preferencia creciente por vehículos híbridos y eléctricos, cuyas ventas se incrementaron un 38.5%. Sin embargo, se advierte que los nuevos aranceles, que varían entre el 10% y el 50% para importaciones provenientes de Asia, pueden ejercer presión sobre la inflación y la capacidad de compra para los segmentos de menor ingreso.
A pesar de los desafíos que enfrenta el crédito empresarial —que sufrió una caída anual de 0.4% incluso con la reducción de la tasa de referencia—, especialmente en sectores como manufactura y construcción, se enfatiza la importancia de formalizar y fomentar el apoyo financiero para la recuperación del mercado interno.
Las exportaciones también han enfrentado un retroceso, disminuyendo un 2.8% en unidades y un 3.8% en valor, lo que impacta en particular las ventas hacia el mercado estadounidense, que concentra el 80% de las exportaciones mexicanas.
En este contexto complejo, las pequeñas y medianas empresas (Mipymes) se perfilan como un pilar fundamental para sostener el mercado interno. Estas representan un 71.3% del empleo y contribuyen con un 45.7% al valor agregado de la economía. Regiones como Puebla, Hidalgo y el Estado de México han visto un crecimiento notable en sus Mipymes, con incrementos del 23.5%, 20.9% y 20% respectivamente. No obstante, la Ciudad de México mostró un ligero retroceso del -0.6%.
El panorama regional presenta una recuperación económica desigual. Mientras que Guerrero y Oaxaca han experimentado un crecimiento significativo, Tabasco y Campeche enfrentan caídas en su economía. Sin embargo, gracias al impulso del turismo y los servicios empresariales, el norte y el centro del país, incluyendo la Ciudad de México, Zacatecas y Baja California Sur, han mantenido su resiliencia.
El análisis del contexto nacional revela una economía que, a pesar de las adversidades externas y un consumo cauteloso, sigue buscando alternativas para crecer y evolucionar. La atención puesta en las Mipymes, junto con el impulso a los sectores de servicios, podría ser la clave para enfrentar los retos económicos que se presentan en el horizonte.




































