Los gobiernos de México y Estados Unidos informaron que acordaron un plan técnico para la gestión del agua en la cuenca del Río Bravo, conforme a lo establecido en el Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por la sequía extrema que afecta a esta región fronteriza.

En un comunicado, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) detalló que el plan define una ruta clara a través de los mecanismos previstos en el Tratado, y es resultado de un trabajo técnico y político sostenido, desarrollado con pleno respeto a la soberanía de ambos países.

La dependencia subrayó que el acuerdo garantiza en todo momento el derecho humano al agua y a la alimentación para las comunidades en México.

De acuerdo con la SRE, México confirmó su disposición a garantizar la entrega de una cantidad mínima anual convenida entre ambos países, la cual se ajustará a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el Tratado de 1944, dando prioridad al abastecimiento para consumo humano y a la producción agrícola.

El acuerdo alcanzado permite fortalecer la gestión ordenada del recurso hídrico en la cuenca del Río Bravo y avanzar hacia una planeación de mayor previsibilidad y responsabilidad compartida frente a los efectos de la sequía, incorporando infraestructura y acciones de adaptación de largo plazo”, destacó la Secretaría de Relaciones Exteriores.

En el mismo comunicado, el Gobierno de México reiteró su compromiso con el Tratado de Aguas de 1944, al que calificó como un instrumento que salvaguarda los intereses nacionales, además de proteger las actividades productivas y agrícolas en territorio nacional.

En diciembre pasado, la presidenta Claudia Sheinbaum señaló que su administración logró un acuerdo para atender los reclamos de Estados Unidos relacionados con un adeudo de agua, sin comprometer volúmenes que el país no tenga disponibles, ni afectar el consumo humano o la actividad agrícola nacional.

Explicó que el entendimiento permitirá ampliar los plazos de entrega del recurso más allá de diciembre, ante las restricciones derivadas de la sequía en la cuenca del Río Bravo.

Durante su conferencia matutina, la mandataria afirmó que México fue claro frente a la solicitud inicial del gobierno estadounidense, que planteaba recibir 200,000 acres pies antes de que concluyera el año.

Sheinbaum explicó en ese momento que una entrega inmediata no era viable desde el punto de vista material y ambiental, y que realizarla en un periodo tan corto podría generar consecuencias negativas, por lo que se optó por un esquema gradual y técnicamente sustentado.

Subrayó que el retraso en la entrega no obedece a una falta de voluntad, sino a la escasez de lluvias registrada en los últimos años.

En ese sentido, recordó que el Tratado de Aguas de 1944, firmado por ambos países, contempla revisiones por periodos de cinco años, por lo que el cumplimiento está condicionado a la disponibilidad real del recurso en cada ciclo.

Posteriormente, la jefa del Ejecutivo anunció que en las semanas siguientes se definiría el mecanismo para compensar el volumen que no pudo entregarse durante el quinquenio anterior.

Como parte del entendimiento alcanzado el viernes 12 de diciembreMéxico se comprometió a iniciar, a partir de la semana del 15 de diciembre, la liberación de 249.163 millones de metros cúbicos de agua hacia Estados Unidos. Asimismo, se indicó que ambos gobiernos continuarán en conversaciones para la retribución oportuna del déficit excepcional del ciclo de agua anterior, conforme al Tratado de Aguas de 1944, con el objetivo de concluir el plan de entregas el 31 de enero de 2026.

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