Una de las principales víctimas del segundo gobierno de Donald Trump que inició el 20 de enero, es la verdad sobre los resultados de su gestión.
Ni consulta ni comprueba
Dicho de otra manera, es la diferencia entre sus afirmaciones de éxito y notoriedad y la situación en el terreno de la realidad.
Prestando atención a sus arengas, discursos y conferencias de prensa se podría formar un cuadro que no corresponde con lo que sucede en la vida real. Es que Trump no se preocupa por la verdad de sus aseveraciones. Ni consulta ni comprueba.
Ejemplo doloroso de esta dicotomía son los aumentos de precios de productos de primera necesidad de los que depende la mayor parte de nuestra comunidad.
“Los precios están bajando y están bajando muy rápidamente”, dijo el Presidente de Estados Unidos. “La edad de oro económica de Trump avanza a TODO vapor”, escribió. Según él, los empleos suben, los precios caen, los salarios están aumentando. Una escena bucólica y placentera, sí, pero solo para el 10% más rico del país. Son ellos quienes tienen su atención en lo económico. Con ellos se identifica para avanzar con la tarea que considera más importante de su segundo mandato: enriquecerse, enriquecer a sus familiares, enriquecer a sus allegados.
Pero las propias estadísticas oficiales pintan un panorama diferente.
Trump prometió un “renacimiento manufacturero” durante su campaña electoral. Pero en noviembre la cesantía escaló a 4.6%, según datos oficiales, su nivel más alto desde septiembre de 2021, en medio de la pandemia del COVID.
Ejemplos de alza de precios
Los precios generales de los comestibles han subido, en algunos casos vertiginosamente: el café en 19%, la carne vacuna 15%, el azúcar 5%. El alquiler subió en 29% comparado con precios anteriores a la pandemia y los costos de vivienda en 14% en los últimos 12 meses. Los servicios públicos aumentaron en 14% y los costos médicos en 7%, según el Buró de Estadísticas Laborales.
Entre los motores de estos cambios están los aranceles impuestos a los productos de importación. Su influencia se notará más en 2026, cuando los negocios, ya sin inventario del año anterior, pasarán los costos al consumidor. Obra la presión de los consumidores que adelantan sus compras por una expectativa pesimista y por los recortes en las tasas de interés.
Y la combinación de 600,000 deportaciones y 1,900,000 “auto deportaciones” de inmigrantes lleva a escasez de trabajadores en el campo, donde el 42% de los trabajadores eran inmigrantes, y la construcción, con uno de cada seis, según datosgubernamentales los productos agrícolas son más costosos.
Esta realidad augura el empeoramiento de la situación económica en 2026 de no haber cambios en la política fiscal de la administración.
Pero este cambio deseado parece altamente improbable cuando el mismo mandatario disfraza la situación pretendiendo logros inexistentes y atacando a quien diga lo contrario.
Acallar las estadísticas
Al mismo tiempo, el gobierno entorpece la labor de los encargados de evaluar la situación. La Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) no publicó el informe de inflación de octubre, supuestamente por efectos del cierre de gobierno. Los datos cancelados incluyen el Índice de Precios al Consumidor (IPC), y el resumen de Ganancias Reales, que rastrea los salarios laborales.
En agosto, Trump había despedido a su comisionada, después de que la oficina publicó cifras de empleo que sugerían una desaceleración de la economía, acusándola sin pruebas de manipular los informes de empleo con fines políticos. Desde entonces, los informes fueron confusos y comprometidos, dificultando que la Reserva Federal y los inversores tomen decisiones informadas, y todo con el mayor cuidado de no contradecir al líder.
Trump ha intentado adaptar la realidad que viven los estadounidenses al nivel de sus promesas de campaña. Infructuosamente.
¿Qué hacer? El Congreso debe intervenir para que entre ambos partidos hagan que el gobierno presente atención a la situación económica, con las medidas correspondientes en beneficio de la población. De lo contrario, los votantes harán sentir su desilusión en las elecciones nacionales de noviembre próximo. Porque faltando solo 10 meses, las encuestas muestran la poca confianza del electorado en 49 estados (excepto Oklahoma) en la acción económica de la administración.



































