Francis Fukuyama dice que Trump es como un niño de 10 años con un lanzallamas. Parece que al escritor no le fue suficiente con escribir un libro con una tesis fallida, ahora se une al ejército que cree que el insulto es análisis, lo que también es fallido.
La guerra con Irán fue anunciada hace mucho tiempo, de hecho, viene del primer período de Trump cuando construyó los Pactos de Abraham, que geopolíticamente significan:
- Antes que nada, la supremacía de Estados Unidos en el Medio Oriente
- Cerrar los intentos de expansión de la ruta de la seda
- Sacar a Rusia del Medio Oriente, porque al parecer solamente le queda ser refugio de los sátrapas que tienen que huir, como Assad de Siria
- Crear un bloque de países que aseguren la integración comercial de Europa hasta India pasando por el Medio Oriente. Azerbaijan ya se unió.
El argumento de que Estados Unidos está peleando la guerra de Israel es erróneo. La construcción del poderío militar de Israel, a lo largo de varias décadas, tiene varias aristas:
- Tener un aliado con una fuerte potencia militar, de tal manera que se pudieran pelear los intereses de Estados Unidos por proxy.
- Con el desarrollo tecnológico de Israel, Estados Unidos cuenta con un socio que permite mejorar su armamento, por ejemplo, el F35, que con el mejoramiento israelí se considera un caza casi invisible. El concepto de los escudos anti aéreos en capas, que Trump quiere instalar en Estados Unidos, estos cambiarán una parte importante de la guerra con el desarrollo e incorporación del laser.
- Los constructores de armamento están haciendo un gran negocio, pero también aprendiendo para predominar en el futuro.
- Las fuerzas armadas de Estados Unidos se han posicionado de forma indiscutible y su influencia seguramente crecerá.
Desde que Trump publicó su geo estrategia, era claro que se encaminaba al dominio naval estadounidense. Al derrotar a Irán controlará las vías por las que se conduce una buena parte del comercio de energéticos. Eso incluye el Canal de Suez que es la savia de la economía egipcia.
Detrás de Trump hay mentes estratégicas y por supuesto, los militares que están usando esta oportunidad para manejar, entender y diseñar las guerras del futuro, no es un modelo caprichoso. Si queremos encontrar un símil, volteemos la mirada a Guernica, que fue la puesta en práctica de la estrategia nazi, que marcaría una buena parte de la segunda guerra mundial.
Ponerle adjetivos despectivos a Trump, sirve para exacerbar los odios contra él y contra Estados Unidos, pero no permite entender, ni la geopolítica mundial y muchas menos el diseño de la dominación futura del mundo.
La postura naive de México, Colombia y Brasil, que llaman a un cese del fuego inmediato, igual como hicieron con la guerra de Gaza que inició Hamas, solamente los lleva a hacer el ridículo, porque Trump lo rechazó de inmediato. Su declaración puede servir para alimentar clientelas domésticas, para demostrarles que son pacifistas, pero es inefectiva para contraponerse al aumento del poder de Trump y, entre otras, la tendencia a la derechización de América Latina.
Si Boric puede funcionar como metáfora, o ejemplo, vemos que un gobierno de “izquierda” poco efectivo, le cede el poder a la ultraderecha, que lo primero que está haciendo es apoyar proyectos económicos que depredan el ambiente. Regresa el neoliberalismo que se instaló con Pinochet en ese país. Lula está privatizando ríos en el Amazonas, vocifera mucho sobre el Medio Oriente, incluida su estupidez de que Israel mató a 11 millones de palestinos de los 5 millones existentes, Si México no se espabila, la ultra derecha que hace trabajo de zapa, le crecerá y le dará una sorpresa a la “izquierda” que no sabe lidiar con el mundo.
La geoestrategia de Trump ubicó a América bajo la tutela de Estados Unidos y en su convocatoria para el Escudo de América, marcó el territorio perfectamente. Aisló a sus contrincantes y los pondrá contra la pared para que no puedan reaccionar cuando tome medidas indeseadas e incómodas, México ya está de rodillas.
Una acción militar contra los carteles puede afectar las elecciones intermedias en México de una forma inesperada. Petro cree haber desactivado una amenaza militar de Trump en su visita a Washington, pero puede llevarse una sorpresa que influya en la elección presidencial.
En los motivos de Trump hay consecuencias temporales, como el descontrol en el precio del petróleo, y para asegurarlo Irán continúa bombardeando a sus vecinos, que además son sus enemigos. El desajuste es temporal, puede ser tolerable políticamente y es factible neutralizarlo.
Pero en su agenda política, puede ser prioritario mover a América Latina, a su patio trasero y hacia la derecha. Hoy en la práctica estos países son vasallos, con uniformidad ideológica lo serán más.




































