El Tesla Roadster, que vio la luz por primera vez en 2017, ya se ha presentado de manera oficial. Su producción no empezará hasta 2028, pero el deportivo eléctrico de Tesla ha dejado al mundo con la boca abierta cumpliendo todo lo que prometía: tiene una aceleración fulgurante, puede subir paredes e incluso es capaz de volar.

La compañía de Elon Musk anunció que iba a mostrar al mundo la versión definitiva del modelo en un terreno de pruebas en Texas, en sus instalaciones de SpaceX, y ha dejado claro por qué tenía que ser así: durante el evento ha dejado ver cómo acelera de 0 a 100 km/ en menos de un segundo (0,81 segundos, concretamente), ha hecho un backflip sobre varios modelos de la marca, incluyendo el camión Tesla Semi; y ha aterrizado después de rodar por una media luna poniéndose boca abajo.

El Roadster poco tiene que ver con el modelo que se mostró hace una década, al menos en el apartado estético. Luce una imagen todavía más minimalista y afilada, que lo apuesta todo a la aerodinámica y que presenta soluciones de inspiración aeroespacial, como es el tinte de cobre de los cristales, que imita la película de los cascos de los astronautas; o la pintura Anodized White se que replica la que emplean los cohetes.

Su interior sigue la línea de otros Tesla, reduciendo todo a la mínima expresión posible. El volante recuerda al tipo ‘yoke’, aunque esta conformado por dos suertes de “alas” que surgen de la zona central, una gran pantalla aparece en el centro del salpicadero y no hay nada más.

El Tesla Roadster vuela

La afirmación de que el Tesla Roadster iba a volar fue una de las más rocambolescas que se hicieron sobre el modelo en los casi 10 años que ha estado preparándose. Parecía un truco publicitario, pero Elon Musk ha terminado demostrando que así es, aunque sea solo en la versión tope de gama.

Y es que la compañía ha desvelado la estructura de la misma, pero, tratándose de una primera presentación inicial, se ha guardado todavía la mayoría de la información que interesa en un vehículo de estas características: potencia, aceleración, velocidad máxima, baterías, autonomía etc.

El grueso de los clientes podrá acceder al Tesla Roadster Performance, que ya puede reservarse con un depósito inicial de 5.000 euros a los que hay que sumar 45.000 adicionales en los 10 días siguientes.

Será el más básico, cuenta con dos asientos y dispone de los ventiladores eléctricos del sistema de succión multimodo que, combinados con su aerodinámica, le permiten estar boca abajo incluso estando parado. Eso, a nivel de rendimiento, anticipa una gran maniobrabilidad y debería asegurar un muy buen comportamiento en curva.

Por encima está el Tesla Roadster Thrust, que solo se venderá en forma de edición limitada, aunque no se ha concretado cuántas unidades se producirán. Sí se sabe que el depósito inicial es de los mismo 5.000 dólares, pero en los 10 días siguientes hay que desembolsar 245.000 euros, que a priori parece que será el precio total del modelo.

También es para dos personas y cuenta con toda la tecnología de la versión de acceso, pero además suma un sistema de propulsores de gas frío situados en la parte trasera y que son los que le permiten acelerar de 0 a 100 km/h en menos de un segundo.

Cierra la gama el Tesla Roadster Rocket, que es el que ha estado presente en la presentación. Será el más exclusivo, solo podrá accederse a su compra por invitación, no se sabe ni el precio, es posible que no esté disponible en todos los mercados en los que opera Tesla y se adelanta que no está homologado para circular por vías públicas.

Es monoplaza y añade más propulsores de gas frío que, distribuidos por todo el perímetro del vehículo, no solo impulsan el coche, también le permite elevarse en el aire y que lleve a cabo movimientos de rotación lateral. La propia marca en su web de reservas afirma lo que mucha gente ponía en duda “Así que sí: puede volar”.

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