Eduardo Caccia
Abrazos sin cuerpo
Las agitadas festividades decembrinas suelen traer algo más que agruras. La modernidad ha gestado una práctica aberrante que se activa con la tecla "enviar": los mensajes genéricos de felicitación. El remitente ahorra el nombre...
Crear monstruos
Hace unos días, conversando con un buen amigo (que venía de otra ciudad y viajó en su auto) me dijo: "Qué mal manejan aquí". Le respondí con una aseveración que apunta más allá de...
Homo fraudis
En el mundo animal, la honestidad puede costar la vida. De ahí que muchas especies hayan desarrollado mecanismos de supervivencia ligados a la simulación o al engaño. Un caso notable es el pardillo pendulino...
Barandales para el mundo
En 1974 se estrenó en tierras mexicanas la película El Exorcista. Supongo (porque yo tenía entonces doce años) que llegó en medio de la expectativa y el morbo, tras un año de exhibición y...
Un nuevo juego
Hace unos días me invitaron a la reapertura de un bolerama. No pude ir. Además de temas de agenda, algo en mi interior resiente estos espacios. Seguramente tiene que ver con la nostalgia; sensación...
Sintetizador fallido
En la antesala de la universidad iba enfilado para estudiar la carrera de ingeniería en electrónica. Me fascinaba el mundo de la alta fidelidad. Más que tener equipos, los leía: coleccionaba revistas como si...
Hallazgo inesperado
Suelo recordar el origen de los libros que tengo. La mayoría los he comprado, otros me los han regalado. Me topé el otro día con un ejemplar cuyo origen no puedo precisar: La belleza...
Torres imposibles
Hay un ejercicio que suele aplicarse en escuelas de negocios y talleres de liderazgo e innovación. Tiene un nombre inofensivo: "el reto del malvavisco" (Marshmallow Challenge). Equipos de adultos reciben varillas de espagueti y...
Humanidad espontánea
El teléfono sonó y una voz dijo: "Señorita, ¿van a abordar? El vuelo está por cerrar". Mi hija y mi yerno, que habían confundido el horario de salida, paseaban tranquilamente por el aeropuerto de...
Resucitó Ramírez
Para René Calderón B., que sabe que el éxito no existe, la pasión sí.
Como quien libera un fósil en una piedra, a golpecitos de cincel, así fue develándose el rostro de Martín Ramírez, apenas...










































