Este año, la administración Trump ha efectuado cambios históricos en la naturaleza y composición del gobierno federal.
Se dedicó entre otras metas a afianzar su control del país, debilitar a la oposición, eliminar el estado social y multiplicar los ingresos de su círculo cercano de multimillonarios.
Un balance estremecedor
En el gabinete de Trump hay una cantidad sin precedentes de multimillonarios. Incluso si omitimos a Elon Musk, con $644,000 millones el hombre más rico del mundo y responsable de centenares de miles de despidos caprichosos en el gobierno federal, los hoy ministros, embajadores, asesores y enviados especiales poseen en conjunto más de $390,600 millones (390 billions en inglés). Una cifra que crece cada día.
Lideran los ministerios de Comercio (Howard Lutnick), Educación (Linda McMahon), Defensa (Stephen Feinberg, viceministro); la Comisión de Bolsa y Valores (Paul Atkins), el Seguro Social (Antonio Gracias) y la Administración de Pequeñas Empresas o SBA (Kelly Loeffler); las operaciones cibernéticas (Joe Gebbia); la política exterior (Ucrania e Israel) (Steve Witkoff); las embajadas en Gran Bretaña (Warren Stephens), Italia (Tilman Fertitta) y Costa Rica (Melinda Hildebrand). Y más.
A los miembros de este gabinete les corresponde la definición de oligarcas, porque influyen directamente el gobierno y los asuntos nacionales más importantes para su propio beneficio económico.
¿La fortuna de Trump? Ha saltado de $3,500,000 millones en 2017, a más de $5,000,000 millones.
¿Y sus logros?
La administración causó que 317,000 empleados federales perideran su trabajo, entre despidos directos, jubilaciones adelantadas, renuncias derivadas de acoso partidista, políticas de reestructuración sin sentido y un entorno de incertidumbre laboral agobiante.
Su acción de guadaña incluyó despidos en casi todos los ámbitos: entre otros, 10,000 empleados de USAID – la eliminada Agencia para el Desarrollo Internacional; 7,300 del Servicio de Impuestos Internos IRS; 5,400 del Departamento de Defensa; 3,500 de la Administración de Alimentos y Medicamentos; 1,622 del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades; 1,500 de la Oficina de Protección Financiera del Consumidor; 2,700 de la SBA; 1,400 de la Agencia de Medios Globales; 1.378 del Departamento de Educación; 1,200 del Instituto Nacional de Salud, de la CIA y de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos que regula los bancos. Esto no incluye a quienes trabajaban para empresas privadas contratadas por el gobierno federal.
Esta semana el Departamento de Estado de Marco Rubio convocó a 30 diplomáticos de sus posiciones en el extranjero para iniciar sus despidos. No fue la primera vez.
Despidieron a quienes más experiencia y conocimiento tenían. Paralelamente instaron a la población a esperar menos servicios de su gobierno como si fuese una ventaja. De esta vorágine de destrucción culparon a los demócratas, a los trabajadores, a los inmigrantes, a los periodistas, a China y otros países.
En la mayoría de los casos la cualidad más importante es fidelidad ciega y atontada a la persona de Trump. El mismo tamiz que llevó a los nombramientos de Kash Patel como director de la FBI y como su segundo, Dan Bognino.
Este gobierno eliminó unilateralmente la Ley de Equidad Digital (DEI), aprobada en 2021 por el Congreso para eliminar las históricas desigualdades raciales.
Despidió a quienes defendían a los consumidores de prácticas discriminatorias e ilegales . Destruyó los programas federales destinados a nivelar la situación de las diversas comunidades del país.
La guadaña no descansa
Ayer mismo, la Casa Blanca anunció que eliminará cinco programas de energía eólica, donde ya se habían invertido 25,000 millones de dólares, varios de los cuales estaban a punto de iniciar servicio, destruyendo así esta industria por capricho del Presidente. Y sigue promoviendo las perforaciones petrolíferas y los combustibles fósiles, ignorando su efecto devastador para la salud de la población.
El Secretario de salud pública Robert Kennedy alejó a 10,000 profesionales: médicos, científicos, investigadores, al tiempo que ignora la ciencia en las decisiones médicas y pone en peligro a nuestros niños.
La lista es larga. Es difícil enumerar todas las acciones destructivas, y seguramente confían en que el ritmo frenético de acciones debilita la oposición.
Y este gobierno fallido tiene más anuncios para 2026: la eliminación de 60,000 posiciones civiles en el Departamento de Defensa, y de 35,000 en la administración de Asuntos de Veteranos.
Sí, la magnitud de los recortes, la participación directa de billonarios y la mentira, el disfraz ideológico con que se justifican los cambios lograrán reducir el gasto público. Pero no para beneficio de la población, sino para pagar por los recortes de impuestos a los más pudientes y las aventuras financieras, políticas y militares que nos esperan en 2026.
Todo ello perjudicará a quienes menos tienen, especialmente las comunidades étnicas con énfasis en los latinos, a quienes se ha demonizado durante el año para justificar ataques a los inmigrantes. No lo olvidemos a la hora de votar en noviembre próximo.



































