El año pasado estaba sentado con un amigo en el food court de Westfield UTC cuando salió una idea que se me quedó grabada:
“Todos tenemos un don. Un regalo que debemos pulir y darle al mundo. Guardarlo sería una falta grave.”
Esa frase me movió.
Porque muchas veces vivimos ocupados, trabajando, resolviendo, sobreviviendo… pero no nos detenemos a preguntarnos:
¿Para qué soy naturalmente bueno?
El caso de “John”: el valor de conectar
Ese mismo día, ese mismo amigo me contó una historia.
No recuerdo el nombre real de la persona, así que llamémosle John.
En una recicladora donde trabajé, nosotros rescatábamos alimentos a punto de caducar y los convertíamos en alimento para el ganado.
Nuestro cliente eran los mercados: ellos nos proveían.
Había una persona clave: John.
John no producía comida.
No transportaba cajas.
No era dueño del negocio.
Pero conocía a todos.
Sabía qué supermercado iba a desechar producto, qué días, con quién hablar, cómo moverlo. Era el puente entre dos mundos.
Y por eso, ganaba dinero.
John era un conector.
Ahí entendí cuál era mi don
Después de contarme esa historia, ese mismo amigo me dijo algo que me cambió la perspectiva:
—“Ese es tu don.”
Y ahí salió todo.
—“Eres un conector.”
Y me cayó el veinte.
Desde que llegué a San Diego, empecé a ir a eventos, grupos, reuniones. Me paraba y decía:
“Mi esposa tiene un bakery.”
Había realtors, contadores, emprendedores…
Y yo me preguntaba:
¿La gente realmente viene a vender… o solo a sentirse acompañada?
La respuesta era otra:
La gente va a conectar.
Lo confirmé estudiando networking
Empecé a investigar y llegué al libro Never Eat Alone de Keith Ferrazzi.
Ahí entendí algo clave:
Yo ya hacía muchas cosas bien:
- Hablar con desconocidos
- Romper el hielo
- Generar confianza rápido
Pero me faltaba lo más importante:
El seguimiento.
Porque muchas personas que conoces se van quedando en el camino…
y no debería ser así.
El verdadero networking:
- manda mensajes
- hace llamadas
- entiende tiempos
- mantiene viva la relación
La verdad sobre las conferencias
Eventos de Gary Vaynerchuk o incluso figuras como Tony Robbins…
Te voy a decir algo que pocos dicen:
La gente no va solo a escuchar.
Va a hacer networking.
Van a hacer lo que algunos llaman “bumps”:
pequeños encuentros que pueden abrir puertas enormes.
Tu red no es tu agenda… es tu activo
Algo que entendí con el tiempo:
Tu equipo no debería ser solo un equipo.
Debería ser una red.
Una red de:
- apoyo
- oportunidades
- soluciones
El networking no es solo para vender.
Sirve para:
- conseguir trabajo
- resolver problemas
- crecer dentro de una organización
- ayudar a otros
Desde el taxista hasta el empresario.
Porque entre más grande sea tu cancha…
más grande es tu juego.
Cómo empezar una conexión real
Algo muy simple, pero poderoso:
Cuando alguien te pregunte “¿cómo estás?”…
di la verdad.
La autenticidad conecta.
No se trata de aparentar.
Se trata de ser humano. Cuando hablas desde el corazon las personas escuchan.
Construye experiencias, no solo contactos
El networking no es acumular números.
Es crear momentos.
Invita a tu red:
- a comer
- a platicar
- a convivir
Mezcla perfiles:
- un artista
- un contador
- un emprendedor
Ahí es donde pasan cosas.
El networking es apalancamiento
El éxito se construye con apalancamiento.
Hay tres tipos:
- Tiempo
- Dinero
- Personas
El networking es el único que te puede dar los tres.
Porque:
- te ahorra tiempo
- te genera dinero
- te conecta con oportunidades
Conclusión: no escondas tu don
Si tu don es conectar, vender, enseñar, crear o escuchar…
No lo escondas.
Porque el mundo no necesita más gente ocupada.
Necesita más gente alineada con su don.
Y en mi caso, entendí algo muy claro:
Mi don no es saber todo.
Mi don es conectar a los que sí saben.

































