Estrategia de Hacienda ante el recorte de Moody’s
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ha reafirmado su compromiso con la consolidación fiscal y la implementación de estrategias orientadas a mantener la estabilidad de la deuda pública. Este posicionamiento surge como respuesta tras el reciente ajuste a la baja en la calificación crediticia de México por parte de la agencia Moody’s.
Bajo la gestión de Édgar Amador Zamora, la dependencia destacó que se mantiene una hoja de ruta consistente con las metas presupuestarias aprobadas para el presente ejercicio fiscal. El objetivo principal es reducir los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) hasta un nivel del 4.1% del Producto Interno Bruto (PIB).
Solidez de la deuda y resiliencia financiera
Hacienda enfatizó que la trayectoria de la deuda pública se mantiene sostenible en el mediano plazo. De acuerdo con la dependencia, aproximadamente el 80% de la deuda del gobierno federal está denominada en moneda nacional y a tasa fija. Esta estructura, sumada a un perfil de vencimientos ordenado, permite al país reducir significativamente su exposición a riesgos externos en medio de un contexto global caracterizado por la volatilidad.
El panorama tras el ajuste de las calificadoras
Moody’s decidió recortar la nota soberana de México de Baa2 a Baa3, ajustando también la perspectiva de negativa a estable. La agencia fundamentó su decisión en factores como la desaceleración del crecimiento económico, las presiones persistentes en el gasto público y los desafíos estructurales para incrementar los ingresos gubernamentales.
Este movimiento se produce poco después de que Standard and Poor’s ratificara la calificación de México en BBB, pero modificara su perspectiva de estable a negativa. Esta última señal pone bajo la lupa la capacidad del país para reducir el déficit fiscal en un plazo de 24 meses.
Acciones para recuperar la perspectiva estable
El secretario de Hacienda ha manifestado confianza en que el paquete de medidas implementadas durante este año será suficiente para retomar una perspectiva positiva ante las agencias calificadoras. La meta de reducir los RFSP al 4.1% del PIB es fundamental, especialmente considerando que el déficit fiscal alcanzó niveles históricos del 5.7% del PIB al cierre del sexenio anterior, producto de una mayor contratación de deuda destinada a obras de infraestructura.
En el marco de esta administración, encabezada por Claudia Sheinbaum, se ha priorizado el recorte al gasto público para estabilizar las finanzas. No obstante, este ajuste ha impactado rubros clave como la inversión física, que actualmente se mantiene en niveles reducidos.



































