California se ha convertido en el primer Estado que pone freno al nuevo arsenal del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por las siglas en inglés) para detener a migrantes. La cámara legislativa aprobó en la noche del lunes una propuesta que prohíbe el uso de los guantes eléctricos, penúltima adquisición de la agencia para usar en sus operaciones. Perros robot y un dispositivo que frena a la fuerza los vehículos que persiguen los agentes son nuevas armas con las que la agencia pretende impulsar las detenciones.

LaShae Sharp-Collins, representante demócrata de San Diego que presentó el proyecto de ley en California, describió los guantes como un elemento “no probado” y una “herramienta nueva y peligrosa”. Señaló como una preocupación que los guantes “estuvieran en manos de los agentes del orden menos capacitados y más propensos a actuar al margen de la ley”, en referencia al ICE.

El gobernador, Gavin Newsom, demócrata, tiene hasta el 30 de septiembre para firmar el proyecto de ley. Es casi seguro que si lo firma, como está previsto, la norma enfrente desafíos legales.

La agencia cerró un contrato el mes pasado para adquirir 6.650 guantes que administran una descarga eléctrica al entrar en contacto con la piel. Con un juego de palabras, el dispositivo se llama GLOVE (guante en inglés), un acrónimo de Generated Low Output Voltage Emitter (Emisor de bajo voltaje generado). El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) pagará 16,7 millones de dólares a la empresa Compliant Technologies, con sede en Kentucky, que ha conseguido el contrato para fabricarlos. Es el primer acuerdo que esta compañía hace con el Gobierno y no ha habido licitación para adjudicarlo.

El manual de usuario de los guantes indica que pueden aumentar el riesgo de muerte súbita y que no deben utilizarse contra personas mayores, niños pequeños, mujeres embarazadas ni personas con “discapacidades graves”. El uso excesivo de fuerza y la impunidad con la que actúan los agentes migratorios, que en lo que va de año han matado a tiros a cuatro personas, ha impulsado las críticas a la compra de los guantes y el uso que los funcionarios puedan hacer de ellos.

El ICE justificó que la herramienta serviría “para reducir la intensidad de incidentes que podrían derivar en una mayor dependencia de la fuerza física, afectando la seguridad y las relaciones con la comunidad”. Por el contrario, 16 senadores demócratas firmaron una carta dirigida al director interino del ICE instándole a cancelar la adquisición por las dudas que levanta la falta de capacitación de su personal y la falta de rendición de cuentas de sus actos.

Otra de las herramientas nuevas con las que contarán los agentes son los perros robot. El ICE planea gastar hasta dos millones de dólares en la adquisición de los mecanos de la empresa Boston Dynamics. El robot conocido como “Spot” es uno de los productos más reconocidos de dicha compañía. Es una máquina cuadrúpeda con apariencia de perro, equipada con cámaras y sensores capaces de detectar elementos como gases peligrosos. También puede subir escaleras y desplazarse por terrenos irregulares. Los caninos metálicos servirán “para la inspección, el conocimiento de la situación y la evaluación de riesgos en entornos que pueden suponer peligros para el personal”, según el DHS.

El Servicio Secreto también utiliza esta tecnología. En 2024, se vio a los perros robot de la empresa patrullando Mar-a-Lago en videos de redes sociales que se hicieron virales. Los perros robot, que están equipados con cámaras de 360 grados y pueden abrir puertas, también son utilizados por departamentos de policía de todo el país.

Otra de las apuestas del ICE para facilitar la labor de los agentes es el grappler, un dispositivo capaz de detener el movimiento de un automóvil. Según el medio Scripps News, el Gobierno firmó un contrato con fecha el 14 de agosto para la compra de un “dispositivo de detención de vehículos”. En julio, agentes del ICE mataran a tiros a dos conductores —en Maine y Texas— que no se detuvieron ante los vehículos no identificados del ICE que realizaban operaciones de control migratorio. En ambos casos, el conductor no era el objetivo previsto.

Ahora, el ICE se dispone a gastar 29.000 dólares en un sistema de Stock Enterprises LLC, una empresa con sede en Phoenix. El dispositivo, que estaría integrado en el automóvil del ICE lanza una red que se enreda en la rueda posterior del vehículo que se persigue. Algunos departamentos de policía disponen de esta herramienta, pero no se recomienda un uso limitado, porque conlleva riesgos de que el vehículo alcanzado vire en varias direcciones hasta parar.

Las nuevas herramientas del ICE llegan cuando ya hay una polémica sobre el uso de las cámaras Flock, que leen y registran las matrículas de los coches y se han extendido rápidamente por las calles de todo el país. La empresa Flock ha negado tener un contrato con el ICE, pero la agencia utiliza la información que proveen a través de la colaboración de la policía local, según ha denunciado la ACLU (Unión Americana de Libertades Civiles).

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