El Tribunal Electoral ha ordenado al periodista y cartonista político Paco Navarrete disculparse públicamente con la diputada local de Jalisco Itzul Barrera, de Morena, por una sátira publicada en el diario Mural en febrero de 2025. Se trata de un montaje digital —el estilo de Navarrete— para el que el autor utilizó una foto que la legisladora había publicado en sus redes y en la que se muestran sus piernas. El Tribunal señaló que la imagen cosifica sexualmente a la diputada, reproduce estereotipos de género, la denigra y la descalifica para el ejercicio de sus funciones políticas.
La decisión judicial se sustenta en el espinoso terreno de la violencia política de género, un delito regulado en varias normas para garantizar el acceso de las mujeres a una vida libre de violencia. Abogados y políticos de oposición han salido en defensa de Navarrete, al considerar que el tipo penal se ha usado, en este y otros casos, como instrumento de censura. El autor, en entrevista telefónica, considera que es una sanción que coarta su libertad de expresión. La diputada Barrera no respondió a una petición de entrevista enviada por este diario a su celular. El caso remite a la controversia de “dato protegido”, en que una ciudadana fue sentenciada a disculparse con Karina Barreras, diputada federal del PT —aliado del oficialismo—, por haber hecho críticas que, según los togados, caían en el mismo supuesto de violencia política de género.
En enero de 2025, Barrera publicó en X un mensaje alusivo a las presiones arancelarias de Estados Unidos sobre México, pocos días antes de la Super Bowl. “Oigan y si le ponemos un 70% de arancel al aguacate. A ver, hagan american aguacate [sic]”, escribió la diputada morenista. Días después, Mural publicó la colaboración periódica de Navarrete, como ha hecho desde hace 24 años. El autor tomó una imagen de la cuenta pública de Barrera en Instagram, donde aparece sentada delante de un campo verde, con las piernas flexionadas y los pies sobre el asiento de la silla. Navarrete tituló el trabajo: “La diputada en su paraíso”. También añadió un globo de diálogo con una variación del texto de Barrera publicado en X, como si ella dijera: “Si Trump quiere poner aranceles, que le ponga el 70% al aguacate, ¡y se quedan sin aguacates!”. Alguien que no aparece en el cartón (el globo viene de fuera del cuadro) le replica: “¡No, reina! ¡Nos quedamos sin venderlos!”.
El Tribunal Electoral sostuvo que la foto de la diputada, pese a estar disponible en internet, “no tiene relación con su desempeño en la esfera pública”, y que usarla la “cosifica sexualmente” e ignora “sus cualidades y habilidades intelectuales y personales”. Los magistrados sancionan a Navarrete por utilizar la imagen en un “cartón de carácter crítico, sobre todo cuando tenga como intención descalificar los derechos político-electorales de una persona […] Imagen que, en el caso concreto, se pretende introducir a la discusión política sin que guarde vinculación con ello, sino con el fin de calificarla como alguien de menor valor por el hecho de ser mujer, de disminuir su profesionalismo para desempeñar cargos públicos”.
El uso de la foto no fue el único problema. El cartón de Navarrete se publicó en la edición impresa y digital del diario. En la impresa, el título del trabajo se partió silábicamente, con lo que quedó a dos niveles: “La diputa-da en su paraíso”. Barrera sostiene que se trató de un insulto encubierto. Navarrete afirma que la partición silábica se hizo por motivos de espacio (a discreción del diario), y señala que, en la edición digital, donde no hay esas limitaciones, el titulo aparece de corrido. Ambas versiones se publicaron el mismo día.
La legisladora defendió la sanción contra el cartonista en una transmisión en vivo con sus seguidores. “La libertad de expresión es sumamente importante. Pero eso no quiere decir que pueden seguir usando los cuerpos de las mujeres como parte de un ataque a un funcionario o una persona en general”, dijo. “Si ven las redes sociales, ven perfectamente cómo me grillan, me pegan, me dicen cosas, y cuando es acerca de mi trabajo como diputada, nunca nos vamos a quejar, mientras hablen de mi trabajo, eso es mi responsabilidad pública, pero hablar de los cuerpos de las mujeres y usar nuestras fotos es otra cosa, y hay que ser muy responsables con lo que hacemos”, agrega.
Navarrete defiende su trabajo y rechaza el sesgo de género en él. “La idea del cartón era mostrarla diciendo cosas sin tener conocimiento, porque está hablando de un tema, una de dos, que debería conocer, o si no lo conoce, abstenerse de opinar, pero no lo hace, como es común en nuestros políticos. Es un autogol, y yo lo que hago en mi trabajo no es informar, no es opinar, es tirar un dardo. Es sátira política”, sostiene. El cartonista cuestiona que los magistrados electorales no hayan llamado a especialistas con conocimiento técnico. “Pueden ser expertos en materia jurídica, pero no es gente que conozca las mínimas reglas de diseño editorial, y no llaman a un experto en diseño o un editor que diga que, efectivamente, la partición silábica es mandatoria, o alguien que diga que la foto no está trucada y no se está haciendo ninguna referencia a su cuerpo, su condición de mujer o que tenga doble sentido”, indica.
La sentencia ordena a Navarrete publicar y mantener en sus redes sociales durante 15 días un video en el que diga lo siguiente: “Te pido una disculpa, Itzul Barrera, por el cartón que realicé y que estuvo cargado de violencia simbólica, sexual, psicológica, digital y mediática, basado en estereotipos de género. Esto perjudicó tus derechos político-electorales al minimizar tus capacidades y trayectoria política”.
“Yo pienso cumplir la sentencia”, adelanta Navarrete. “Soy un periodista de a pie, no tengo los recursos, la energía ni el tiempo para seguir sosteniendo esto, tengo que estar persiguiendo la chuleta. Yo ya quiero pasar la página, pero no significa que esté conforme, y que no me dé cuenta de que hay una andanada contra periodistas, opinadores y hasta los memeros”.
Recientemente hubo una polémica por una iniciativa presidencial que busca regular contenidos en redes sociales y proteger la propiedad intelectual, y que ha sido bautizada en medios como “ley antimemes”, por presuntamente entrañar riesgos de censura contra los críticos del oficialismo. El caso de Navarrete reaviva los señalamientos de los ataques a la libertad de expresión en los Gobiernos de Morena.
Algunos especialistas han afirmado que la violencia política de género se ha usado en varios casos como respuesta a críticas legítimas dirigidas contra mujeres en la política o la función pública. En el caso de “dato protegido”, una ciudadana cuestionó la postulación a diputada de Karina Barreras por nepotismo o influyentismo, dado que su esposo era el coordinador de los diputados federales de Morena, Sergio Gutiérrez. El Tribunal Electoral concluyó que el cuestionamiento minimizaba la trayectoria propia de Barreras, al subordinar su éxito a las gestiones de su esposo.



































