La inflación se aceleró un 0,41% durante la primera quincena de octubre, frente al 0,28% del mismo periodo del año anterior, impulsada por el encarecimiento de las tarifas de electricidad, el transporte aéreo, el tomate verde y los servicios profesionales, mientras que el jitomate y el limón dieron una tregua tras semanas de incrementos. Con este resultado, que se ubicó por encima de las expectativas del mercado, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) anual se mantuvo en 3,62%, prácticamente en línea con el 3,63% registrado un año antes.

El alza sorpresiva fue impulsada en buena medida por la inflación subyacente, que mide la tendencia de fondo de los precios en la economía. Esta se situó en el 0,25% quincenal, frente al 0,18% previo. Dentro de este componente, los servicios fueron los que más contribuyeron al avance del índice general, con una aceleración de 13 puntos básicos, impulsada principalmente por los servicios distintos de vivienda y educación, cuyo aporte fue superior al observado en años recientes. En su interior, los precios de las mercancías subieron 0,17% y los de los servicios, 0,31%, para situar la inflación subyacente anual en 3,78%.

Los precios no subyacentes también aumentaron, aunque en línea con los pronósticos. A tasa quincenal, este índice avanzó 0,98%, frente al 0,64% de la misma quincena de 2025. Dentro de este componente, los energéticos y las tarifas autorizadas por el Gobierno registraron un incremento de 1,85%.

“En particular, destacamos un marcado incremento —atípico para la temporada— del transporte aéreo (subida de 4 puntos básicos), probablemente afectado por el alza en los precios de los combustibles”, destacó Barclays en una nota al mercado. También se observó un incremento en los precios del gas de uso doméstico, aunque las presiones provenientes de la gasolina y el diésel permanecen contenidas por la estrategia gubernamental de control de precios, en medio de las alzas globales de los combustibles por el conflicto en Medio Oriente. El Inegi detalló este jueves que el transporte aéreo se elevó 14,77% en la quincena, mientras que la electricidad aumentó 18,51%, ante la conclusión del programa de subsidios gubernamentales a las tarifas durante la temporada de verano en 18 ciudades del país afectadas por las altas temperaturas.

Por otro lado, las alzas se vieron frenadas por una estabilización de los precios de los alimentos en octubre. Los productos agropecuarios cayeron 0,11%. “En octubre, la inflación se vio favorecida por la caída de los precios de los alimentos perecederos y las proteínas animales (componentes no subyacentes)”, añadió Goldman Sachs en su análisis matutino del indicador. El jitomate, que venía registrando aumentos de dos dígitos, disminuyó un 3,04%, mientras que el limón retrocedió un 10,43%. No obstante, el tomate verde, con una incidencia importante en el indicador global, se encareció un 22,07%.

Con este resultado, se consolida el consenso de un repunte de la inflación durante el último trimestre del año. “Este informe es coherente con nuestra previsión de que la inflación general ascenderá hacia el 4,0% para finales de 2026 y, al menos, a cerca del 4,5% para mediados de 2027”, añadió Barclays. Entre los factores que podrían alimentar esta trayectoria están los efectos del fenómeno climático de El Niño sobre la volatilidad de los precios agrícolas, un posible aumento de dos dígitos en el salario mínimo —que se conocerá al final del año— y los efectos rezagados de los aranceles que México impuso a las importaciones provenientes de países sin tratados de libre comercio, como China.

Este panorama cobra aún más relevancia si se tienen en cuenta las señales de mayor fortaleza de la actividad económica interna, que podrían alimentar la demanda agregada. El Inegi estimó de manera oportuna que en septiembre el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), que funciona como un termómetro de la actividad económica, habría crecido 3,7% anual. “Si bien los datos de inflación más recientes apuntan a cierta moderación de las presiones inflacionarias, estas no resultan lo suficientemente cómodas —especialmente en los rubros de bienes básicos y servicios— como para que el banco central considere recortes adicionales de las tasas de interés”, añadió Goldman Sachs.

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