El mercado laboral eliminó en septiembre 717,972 empleos, la mayoría en el renglón de trabajo subordinado. Esta es la peor caída a tasa mensual de la ocupación en lo que va del año e hiló dos meses con reducciones en la población ocupada, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).
Las cifras difundidas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestran que en nueve meses, el mercado laboral ha registrado reducciones mensuales en seis ocasiones en la población ocupada.
La pérdida de ocupación al cierre del tercer trimestre del año fue resultado de un balance entre una caída de 847,102 empleos en la informalidad y un incremento de 129,130 plazas en la formalidad.
Como resultado de esto, la tasa de informalidad se redujo 0.7 puntos porcentuales y se ubicó en 54.3% de la población ocupada. El indicador sumó dos meses continuos con reducciones, luego de que en julio alcanzó el 56.2%, la cifra más alta desde agosto del 2021.
En septiembre, el empleo formal hiló dos meses con ganancias; sin embargo, tanto en agosto como en el mes pasado, el crecimiento de la formalidad no alcanzó a compensar las bajas en el trabajo informal, en ambos casos esto generó un saldo negativo en el acumulado, según lo reportado por la ENOE.
“Estas disminuciones no son una buena noticia, ya que no reflejan un desplazamiento de trabajadores hacia el empleo formal, sino una pérdida de empleo en general. Cuando el mercado laboral enfrenta choques de esta magnitud, los indicadores de informalidad tienden a disminuir, como ocurrió en 2020, sin que ello implique una estructura más sólida del empleo formal”, opina Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base.
Si bien la formalidad ha mostrado un mejor comportamiento en los últimos dos meses, el ritmo de creación de empleo aún está alejado de lo que se necesita, la población ocupada en la formalidad, según la ENOE, ha crecido sólo en 24,942 entre diciembre y septiembre.
“México necesita generar entre un millón y un millón 100,000 empleos formales al año para responder a las necesidades de quienes se incorporan a la edad productiva, y hoy todavía más de la mitad de la población ocupada se encuentra en condiciones de informalidad laboral”, subraya Beatriz Robles, directora de Manpower LATAM.
Por composición, el trabajo subordinado encabezó las pérdidas, en este renglón se eliminaron 748,397 puestos, seguido del trabajo no remunerado, el cual disminuyó en 90,803 personas.
De manera moderada, el trabajo independiente sumó a 79,267 personas a la ocupación, y los empleadores crecieron en 41,961 plazas.
Las actividades de agricultura, pesca y ganadería fueron las únicas con ganancias, 318,449 personas se sumaron a la población ocupada en este sector. Sin embargo, la recuperación no compensó la pérdida observada en agosto.
Los servicios registraron la contracción más pronunciada, con una reducción total de 577,979 ocupados. El interior del sector, el empleo en restaurantes y alojamiento fue el más afectado, con una disminución de 749,498 plazas, seguido de los servicios diversos (-270,639) y la ocupación en gobierno (-62,299).
En el resto de las actividades de servicio se observó crecimiento, destacaron las ganancias en comercio (+306,094) y servicios profesionales (+156,927), pero no alcanzaron a compensar las pérdidas en los otros subsectores.
En las actividades industriales se reportó una caída acumulada de 473,570 plazas. Esto fue resultado de una reducción de empleos en manufactura (-306,363) y construcción (-238,434), el crecimiento de 71,227 puestos en la industria extractiva quedó rebasado.
Desempleo y subocupación
La población desocupada disminuyó en 125,864 personas. De esta manera, la tasa de desempleo tuvo una reducción de 0.2 puntos porcentuales y se ubicó en 2.8% de la Población Económicamente Activa (PEA).
Sin embargo, se observó un crecimiento de 873,029 personas en la Población No Económicamente Activa (PNEA), un reglón que registraba dos meses sin aumento. El 60% de este incremento se concentró en los disponibles; es decir, personas sin empleo y que no lo están buscando, pero aceptarían uno.
Desde la perspectiva de Gabriela Siller, en este contexto la baja de la tasa de desempleo no es una buena noticia. Por el contrario, refleja que una buena parte de las personas que perdieron su trabajo no permanecieron en una búsqueda activa.
“La caída de la tasa de desempleo nacional a 2.63% con cifras desestacionalizadas no refleja una mejora del mercado laboral, ya que una parte de las personas que dejaron de trabajar no continuaron buscando empleo”, apunta la especialista.
Por otra parte, la subocupación, otro indicador clave del mercado laboral, presentó una disminución de 0.3 puntos porcentuales y con ello, abarcó al 6.7% de la población ocupada.
“Hacia adelante, el mercado laboral mantendrá un entorno de mayor cautela, asociado a un ritmo de crecimiento económico moderado, el limitado impulso de la demanda interna y la persistente debilidad observada en la inversión”, opina Janneth Quiroz, directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Monex.

































