El problema del desabasto de medicamentos e insumos en el sector de salud público no se resolverá aun si el personal médico, de enfermería y administrativo del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) llega a un buen acuerdo salarial. Así lo sostuvo el periodista Raymundo Riva Palacio en su más reciente columna de opinión, en la que señala que las ambiciones políticas y de control del director del organismo, Zoé Robledo, han interferido en la solución de la crisis.

De acuerdo con Riva Palacio, Robledo se encuentra en el centro de una de las movilizaciones más grandes del sector en años. A pesar de semanas de protestas y de intervenir solo por instrucciones de la Presidenta Claudia Sheinbaum, la renuncia del director «nunca se puso sobre la mesa». No obstante, el columnista afirma que Robledo ha evitado que la Presidenta perciba que una parte considerable del desabasto fue detonada por él mismo desde que en mayo pasado se trasladó la compra de medicamentos a la empresa paraestatal Birmex.

Presunto sabotaje a licitaciones y descalificaciones técnicas

Citando a fuentes de la industria farmacéutica, el autor indica que desde el IMSS «apostaron a que el modelo de compra, distribuidor y administrador único de los contratos de medicamentos e insumos médicos para el sector de salud público… fracasara, saboteando los procesos de asignación y entrega de insumos». El objetivo de estas acciones, precisa, era recuperar el control de las compras y los contratos de distribución que le habían sido retirados al instituto.

Aunque públicamente Robledo ha argumentado que el desabasto se debe a los proveedores privados, Riva Palacio afirma que ha ocultado la descalificación de numerosas propuestas en licitaciones bajo argumentos técnicos sin sentido dentro de la industria. Se mencionan casos de empresas con precios de 30 a 40% más baratos que fueron descalificadas en etapas finales por detalles de interpretación.

“Ha optado por comprar a mayores precios y hay temor de reclamar ante una represalia y que puedan vetarlos hasta durante dos años en las licitaciones bianuales”, afirmó una fuente de la industria citada en el texto.

Asimismo, la columna detalla que Robledo desechó ofertas documentadas de medicamentos producidos en China con certificación de la FDA, al tiempo que apoya acuerdos con farmacéuticas como Moderna y AstraZeneca.

Alianzas políticas, concentración de contratos y disputas internas

El periodista refiere que Zoé Robledo ha establecido una alianza con Eduardo Clark, subsecretario de Salud, para diseñar un plan de control integral del sistema de abasto denominado Sistema de Gestión de Insumos para la Salud, desarrollado por la Agencia de Transformación Digital encabezada por Pepe Merino junto con la empresa india Mastek. Este modelo ha generado controversia con la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica por el posible favoritismo a proveedores extranjeros.

En el ámbito de la distribución, el texto sostiene que Robledo heredó al nuevo director de Birmex, Carlos Ulloa, un contrato asignado a la empresa Medistik-Avior, propiedad de Aby Lijztain y perteneciente al holding Traxión. Según Riva Palacio, esta compañía «se ha colocado en este sexenio a la cabeza del oligopolio de las medicinas, en buena parte impulsada por Robledo», a pesar de que inicialmente no contaba con experiencia en el transporte de medicamentos.

Finalmente, el autor concluye que estas maniobras forman parte de pugnas internas por poder político —incluyendo una lucha entre Clark y Alejandro Svarch Pérez, director del IMSS-Bienestar, por la futura titularidad de la Secretaría de Salud— que han sido factores determinantes en el desabasto de medicamentos en el país.

Dejar respuesta

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí