Datos oficiales advierten que la nación latinoamericana enfrenta un proceso de envejecimiento de su población.
Estimaciones del Consejo Nacional de Población (Conapo) indican que para 2025, en México había 17,1 millones de personas en dicho sector poblacional, representando el 12,8% del universo total, y se prevé que para el 2030 el país alcance una etapa representada por más personas mayores (14,96%) que jóvenes de 0 a 14 años. Para el año 2070, el porcentaje será del 34,2%.
A esto se agrega lo dado a conocer recientemente por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) sobre una reducción anual de 8,16% en la tasa de natalidad, siendo la Ciudad de México la que registró la menor cifra, con apenas 0,8 hijos por cada mujer.
En suma, México se dirige a ser una nación envejecida con una mayor demanda de pensiones y con un bono demográfico más reducido, advierten analistas.
Las consecuencias ya se viven
Si bien el panorama parece complicado en el futuro, lo cierto es que el sistema de pensiones ya es un problema para México, sentenció en charla con Sputnik el doctor en Economía Arturo Huerta.
De acuerdo con datos citados por el también investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el presupuesto destinado al pago de pensiones representa alrededor del 4,7% del producto interno bruto nacional, mientras que la inversión pública significa un 2,9% del mismo.
«Resulta que, al caer la inversión pública, menos es en la actividad económica, hay menos empleo formal y, por lo tanto, vas a tener menos cotizantes al sistema de pensiones, que ya ejerce presión sobre las finanzas públicas», explicó el experto.
En México, más del 55% de los trabajadores se encuentran en el mercado informal, recordó el especialista.
Para Huerta, a pesar del cambio de Gobierno que se dio en el 2018 con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de México, durante la cual se instauró una nueva política económica que ha tenido continuidad con la administración de la mandataria Claudia Sheinbaum, esta no deja de tener tintes neoliberales.
«Mantienen las políticas neoliberales, está el Banco Central con su alta tasa de interés, está Hacienda con su política de consolidación fiscal que sigue contrayendo el gasto y la inversión para ser bien visto por las calificadoras internacionales y por el capital financiero, pero no hay proyecto de nación alguno en favor de la producción y del empleo», sentenció.
El Gobierno mexicano, ponderó el experto, debe apostar mayormente a la inversión pública para generar empleo formal, que contribuya al fondo de pensiones y, en consecuencia, disminuya la carga que ya tiene sobre sí el mismo Estado.
Al respecto, el economista Josafat Hernández señaló en diálogo para este medio que el monto destinado a pensiones sí puede ser problemático, pero más en el mediano y largo plazo, por lo que el Gobierno mexicano aún tiene tiempo de modificar el rumbo.
«La cuestión será también, por un lado, fomentar un ahorro para el retiro, pero también garantizar que las personas que se retiren tengan un apoyo solidario del Gobierno y del sector privado, porque [ese ámbito] también se tiene que hacer responsable de toda la fuerza del trabajo que han contratado y que también consumen», analizó.
«Es un elemento clientelar muy importante»
Además del sistema de pensiones formal, desde 2019, se instauró en México la pensión para el bienestar de los adultos mayores, un programa social elevado a rango constitucional. En la actualidad, todas las personas mayores de 65 años de la nación latinoamericana tienen derecho a una pensión mensual por parte del Estado.
En total, entre enero de 2019 y marzo de 2026, se tiene un registro de 10.371.308 beneficiarios.
Al respecto, el doctor en Ciencia Política Gustavo López apuntó en entrevista para esta agencia que, a pesar de que este programa es un derecho, por lo que su uso partidista estaría descartado, lo cierto es que al oficialista Morena le reditúa políticamente hablando.
«Sí es uno de los activos más importantes, en términos de la política social configurados por Morena», consideró el analista en charla.
López Montiel ponderó que este programa atinó a un sector vulnerable, en un momento en el que millones de adultos mayores no tienen un ingreso fijo ni pensión formal, por lo que el monto otorgado por el Estado sí resuelve el cubrir necesidades básicas del segmento poblacional.
«La pensión [para el Bienestar] no les resuelve su vida, pero sí una parte importante en muchos casos. Eso se convierte en un espacio de lealtad», consideró.
Sin embargo, dijo, aunque actualmente a Morena le podría ayudar en las urnas el entregar esta pensión porque los adultos mayores aún votan, esto podría tornarse problemático en un futuro debido a que, en toda bolsa, hay un límite.
«A medida que la gente envejece, obviamente va a hacer que se incremente el padrón (…). Sí va a ser un problema durante los siguientes años, porque una parte importante de esas pensiones y los planes sociales también han comenzado a financiarse con deuda», finalizó.



































