México fue de los pocos países en el mundo que decidió no implementar un plan real que evitara la destrucción de la planta productiva nacional. La mayoría de los países en el mundo, desarrollados y en vías de desarrollo, implementaron algún tipo de apoyo que les permitiera proteger a su planta productiva.

En México, el gobierno del presidente López Obrador decidió no hacer nada. Lo más que se hizo fue anunciar 3 millones de créditos por 25 mil pesos. Y de acuerdo con datos oficiales, el número total de créditos otorgados ha sido menos de un millón.

¿Para qué le puede servir 25 mil pesos a una empresa? Pues para muy poco. La realidad es que dicho apoyo se convirtió en un mejoralito para el tamaño del golpe económico.

Lo que en efecto quería el gobierno era no cambiar para nada el rumbo del presupuesto público fijados desde 2019. Nada ni nadie cambiaría la orientación del gasto público que había marcado el presidente López Obrador.

El dinero público tendría solo dos prioridades: entrega de dinero a través de los programas sociales y los proyectos consentidos de infraestructura (el tren maya, la refinería de Dos Bocas y el aeropuerto Felipe Ángeles).

Eso era todo.

México podría entrar a la peor crisis sanitaria y económica de su historia, pero el presidente no estaba dispuesto a cambiar el rumbo presupuestario marcado en 2019.

Y así nos fue.

No hubo un plan de apoyo a la planta productiva y prácticamente México quedó solo por encima de algunos países africanos.

Naturalmente eso repercutió en lo profundo de la caída económica, un -8.5 por ciento de caída de la producción en 2020. Y aunque muchos dirán que dicha caída fue similar a la de otros países con grandes programas de apoyo, como Italia (-8.9 por ciento), olvidan que el apoyo a empresas no era tanto para evitar una caída en 2020, sino para permitir una rápida recuperación en 2021.

Es decir, un programa de apoyo que en Italia sí se dio permitirá que el rebote de la economía italiana sea rápido y vigoroso. Italia se espera que crezca 6 por ciento este año y 5 por ciento en 2022. Esto significa que la economía italiana estará recuperándose de su caída en 2020 en solo dos años después, en 2022.

Mientras que México, al dejar solos a los productores nacionales, el rebote esperado es mucho menos dinámico. En 2021 el crecimiento será de 4.5 por ciento y en 2022 no se espera que pase del 2.

Esto significa que la economía mexicana estaría recuperándose de la caída del 2020 hasta 2024, es decir, el presidente López Obrador estaría entregando una economía del mismo tamaño que la recibió en diciembre de 2018.

Un fracaso enorme si se toma en cuenta que para 2024 seremos muchos más mexicanos, compartiendo el mismo tamaño de riqueza de 2018. En promedio, seremos más pobres.

Terrible ironía: un gobierno que prometió poner “primero a los pobres” será un gobierno que más haya contribuido a la creación de más pobres, entregando un país más pobre con una economía igual a que le confirieron los mexicanos.

Un fracaso.

*Economista, profesor en la Universidad Panamericana en Guadalajara 

Twitter@Israel_Macias