El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) resaltó que México sí está creando empleo; sin embargo,principalmente se están generando fuentes de trabajo informales, mal pagadas y sin prestaciones, lo que revela un deterioro estructural del mercado laboral y un reto urgente para 2026.
En su análisis semanal, el organismo del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) indicó que las cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) a diciembre de 2025, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), vuelven a generar preocupación sobre la situación laboral del país.
Lo anterior, porque,aunque la población ocupada aumentó en 1.058 millones de personas respecto al mismo mes del año previo, el avance resultó insuficiente frente al incremento de 2.176 millones de personas en la población de 15 años y más, es decir, en quienes se incorporaron al mercado laboral.
Según el Centro, este desbalance refleja la dificultad que enfrentan las empresas para generar nuevos empleos, no solo en cantidad, sino también en calidad, lo que se traduce en mayores niveles de precarización laboral.
En ese sentido, destacó que todo el crecimiento de la ocupación durante el año se concentró en la informalidad, segmento que aumentó en 1.162 millones de personas y que pasó a representar 54.6% del total de la población ocupada, por encima del 53.7% registrado un año antes. En contraste, la ocupación formal se redujo en 104 mil personas, acumulando seis meses consecutivos con caídas anuales.
El análisis también subrayó el deterioro en el acceso a prestaciones. Del total del aumento de la población ocupada, 1.502 millones de personas se incorporaron a trabajos sin acceso a instituciones de salud, mientras que el número de ocupados con esta prestación disminuyó en 347 mil.
Por posición en el trabajo, el CEESP recordó que los trabajadores subordinados y remunerados, grupo más vinculado a la formalidad, solo aumentaron en 338 mil personas. Dentro de este segmento se observó un incremento de 1.082 millones de trabajadores sin prestaciones, al tiempo que el universo de ocupados con prestaciones se redujo en 507 mil. Los trabajadores clasificados como no especificados disminuyeron en 236 mil personas, comportamiento que confirma el avance de la informalidad.
En materia salarial, el organismo señaló que la mayor parte de la población ocupada se concentra en los rangos de menores ingresos, lo que, independientemente del aumento en los salarios mínimos, es una señal clara de precarización. Las cifras muestran que 39.2% de los ocupados percibe hasta un salario mínimo, mientras que 35.5% recibe de uno hasta dos salarios mínimos. Estos niveles contrastan con los observados al cierre de 2018, cuando estos porcentajes eran de 15.8% y 27.5%, respectivamente.
En tanto, solo 10.7% de los ocupados percibe más de dos salarios mínimos, muy por debajo del 35.6% registrado al cierre de 2018. El resto de la población ocupada se concentra en los segmentos de quienes no reciben ingresos o no especificaron su percepción salarial.
Ante este panorama, el organismo subrayó que es fundamental contar con un ambiente de negocios que estimule la inversión productiva, facilite la creación de nuevas empresas y consolide la operación de las existentes dentro de la formalidad, como la vía más efectiva para generar empleos formales y de calidad.
Finalmente, el CEESP enfatizó que un entorno laboral caracterizado por salarios bajos, ausencia de prestaciones y falta de acceso a instituciones de salud es un claro indicador de precariedad, y advirtió que mejorar las condiciones del mercado laboral es un reto inmediato, aunque complejo durante el presente año, en un contexto de expectativas de crecimiento económico aún reducido.





































