Este es un sainete político como hace tiempo no veíamos. Tiene razón el estadounidense de que hay que sacar las palomitas.

No es secreto de que hay financiamiento ilegal en las campañas y que caciques, empresarios y criminales financian campañas. Había rumores, algunos de origen mal intencionado, sobre el apoyo de narcos para la elección de gobernadores, especialmente en la zona del Pacífico.

Sinaloa es caso especial, es fuente de crimen, violencia y turbulencia. Los problemas ahí adquirieron repercusión nacional e internacional.

Finalmente, desde el norte llegó la llamada de atención, la tercera llamada, dirían en el teatro. Estados Unidos pidió la extradición del gobernador y otros 8 políticos acusados de relación con los narcos.

El gobierno se apresuró a defender al gobernador, exigió pruebas, porque al parecer eran insuficientes las presentadas con la petición. Las huestes de Morena animosamente gritaban que estaban con el gobernador Rocha. Pero siendo un gobierno vulnerable, no aguantó la presión y el gobernador terminó pidiendo licencia, pero el lio no terminó, le sirvió que otros escándalos le bajaron el ruido.

Rocha fue a la fiscalía y dijo que no tenía ninguna conexión con los narcos, y eso le limpiaba la cara; gozando de su ganada inocencia, se dio tiempo para pasear en Mónaco.

Y sorpresivamente, lo encontramos recuperando su gubernatura, pero ahora el clima cambio. La presidenta se mostró molesta, le reclamó sin nombrarlo, y empezó la cargada de los Morenistas, en unas semanas el júbilo pasó a la molestia, le reclaman enojados un acto “egoísta”, y que se puso sobre el interés nacional, el que por lo visto cambia según la coyuntura.

Con el PRI el presidente fijaba el rumbo nacional, con Morena, la presidente fija la pertinencia.

Dentro de la gravedad del caso, el tema Rocha Moya disparó dos vertientes en el debate nacional:

1) Asegurar que existen dos presidentes cuya visión podría discrepar. Algunos dijeron que desde Palenque le dieron la venia a Rocha, otros sostienen que desde Palacio Nacional se dijeron sorprendidos y molestos y lo tiraron. ¿Es lucha de titanes?
De aquí se desprende una discusión sobre la capacidad de decisión presidencial, que distrae a la sociedad sobre la esencia de los temas urgentes y decisiones nacionales. Hay un debate improductivo.

2) El refuerzo de la acusación contra Morena de ser un narco partido, manejada por la oposición y con un fuerte eco internacional.

La presión política contra Rocha Moya funcionó y se tomó otra licencia. Ya se bromea de que en unos días regrese de nuevo.

La primera vez, ni él ni el gobierno, aceptaron culpabilidad, ¿cuál es la acusación ahora? ¿Por qué le reclaman que atentó contra el interés nacional?

¿Esta vez habrá denuncia de injerencia externa? ¿Lo entregarán a Estados Unidos? ¿Dónde queda el orgullo gubernamental?

La situación donde los acusados se van al norte responde a 2 necesidades distintas:

A) A Estados Unidos le sirve crear un circo que refuerza su postura de que sus adiciones no requieren atenderse porque se está castigando a los traficantes

B) A México le ayuda a bajar la presión en sus prisiones. Las cárceles mexicanas están administradas por los criminales (autogobierno le dicen), son fuentes de crimen y espacios de educación criminal. Así que deshacerse de los grandes capos podría liberar presión, pero ya mandaron a algunos de los grandes y eso no modifica la realidad carcelaria mexicana, ni cesa la violencia criminal.

Pero luego resulta que hay criminales en Estados Unidos que negocian sus sentencias a cambio de informar sobre sus conexiones y protecciones políticas (crimen autorizado) y lo que era un respiro se convierte en un sofoco.

Se destapó una cloaca podrida a lo largo de las décadas, y le revienta el escándalo en la cara a la 4T, a los que nos dijeron que eran distintos.

La 4T buscó basarse en mitos iniciáticos: eran una nueva etapa de cambio radical, llegaba una capa de políticos nuevos, con nuevas aspiraciones, con nuevos valores, para ellos el poder era para servir al pueblo, para generar la nueva grandeza mexicana, y de su interior aparece la prevalencia de los viejos vicios, y se cuestiona las promesas iniciales, especialmente, la desaparición de la corrupción.

Como fueron muchas las expectativas creadas, también lo es la demanda social y la exigencia de que se cumpla lo prometido.

Esta confrontación con Rocha Moya, pone a la presidenta en un brete mayor. Ya no se trata solamente de que un gobernante haya llegado al poder con apoyos sospechosos y hasta ilegales, sino la complejidad y dificultad para cumplir con la promesa de producir una política distinta, limpia, sin corrupción.

Y lo que inevitablemente tenemos en mente, es, ¿cómo le harán para cumplir la promesa de que los candidatos futuros serán impolutos?, de la respuesta se desprende, entre otras cosas, la calificación social de los resultados electorales.

@shmil50

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