La Revolución Mexicana fue un conflicto armado que ocurrió de 1910 a 1917 como una lucha en contra de la perpetuación en el poder del general Porfirio Díaz, pero derivó en una guerra civil entre facciones.

Diferentes grupos que tenían como bandera derechos políticos y sociales se unieron por ese objetivo, pero luego llevaron a cabo una guerra de guerrillas a lo largo de una de las épocas más convulsas para México, que dejó más de un millón de muertos.

“Una revolución es un conflicto armado, violento y rápido que cambia las estructuras de un país. De manera oficial, la Revolución Mexicana terminó en 1917 con la promulgación de la Constitución de aquel año”, aseguró Georgette Emilia José Valenzuela, del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS).

A poco más de un siglo de distancia, aún se discute su temporalidad, señaló la doctora en Historia. “Para mí terminó en 1920 con la llegada del grupo Sonora, un grupo de sectores medios con un proyecto muy diferente de país al del anterior presidente Venustiano Carranza”.

La investigadora dijo que Plutarco Elías Calles, durante su presidencia de 1924 a 1928, convirtió a la Revolución en un ente moral y le dio un futuro, lo que significó que en 1928, cuando se formó el Partido Nacional Revolucionario (antecedente del Partido Revolucionario Institucional), la Revolución no había cumplido aún sus metas.

Para algunos autores, anotó, terminó en 1940, con el fin de la presidencia de Lázaro Cárdenas; mientras que para otros fue en 1946, con la llegada de los civiles, encabezados por el abogado Miguel Alemán a la presidencia. “En lo que hay consenso, aunque no es cierto, es que el movimiento armado comenzó el 20 de noviembre de 1910. Eso decía el Plan de San Luis de Francisco I. Madero, que parecía que invitaba al té a las cinco de la tarde de ese día. En realidad hubo algunos movimientos armados previos que fueron reprimidos o coartados por el gobierno de Porfirio Díaz”, expresó la especialista.

Entre estos movimientos destaca el de los hermanos Aquiles, Máximo y Carmen Serdán, que se alzaron en armas en Puebla antes de la fecha pactada, lo que causó su muerte al enfrentarse con las fuerzas del gobierno.

Bajo el lema “Sufragio efectivo, no reelección”, el entonces excandidato y líder liberal Francisco I. Madero lanzó el Plan de San Luis (el 5 de octubre de 1910) para derrocar a Díaz. En el documento reivindicaba derechos laborales y la repartición de tierras que buscaban grupos contrarios a Díaz.

La lucha armada hizo surgir a otros líderes revolucionarios que acompañaron la causa de Madero, entre otros Emiliano Zapata en el sur del país, así como Pancho Villa, Álvaro Obregón y Pascual Orozco en el norte. La presión revolucionaria tuvo éxito y Porfirio Díaz firmó su renuncia a la presidencia el 25 de mayo de 1911, dando fin a 35 años de gobierno y abriendo paso a nuevas elecciones.

Derechos sociales

“La Revolución Mexicana permitió a los mexicanos de aquella época la movilización, salir de sus comunidades y conocer al país, algo que no se podía antes por las condiciones sociales y económicas”, indicó la experta del IIS.

Otro aporte muy importante es que en la Constitución de 1917 se establecieron por primera vez los derechos de los obreros, y los derechos sociales de los mexicanos. “También, por primera vez se legisló la relación capital-trabajo, que fue una novedad”, agregó.

En el tiempo de su promulgación y hasta los años 40 del siglo pasado, la Constitución de 1917 fue una de las más avanzadas de su tiempo, justamente por los derechos que incluía en materia educativa, en la recuperación, uso y usufructo de la tierra, donde volvió a ser propiedad de la nación las aguas, ríos, mares y montañas.

Otro elemento, que hoy ha perdido significación, fue la incorporación de las organizaciones de masas en la dirección del gobierno en turno. “No se puede entender buena parte del siglo XX sin la participación de estas masas obreras y campesinas, especialmente a través del movimiento obrero organizado”.

Consideró que si México se industrializó, sobre todo a partir del gobierno de Miguel Alemán, fue gracias a las divisas que generó la agricultura de exportación. “Siempre se mantuvo como meta a conseguir que hubiera una reforma agraria que beneficiara a la mayoría de los campesinos, pero con la llegada del grupo Sonora al poder en 1920, se mantuvo la idea de la posesión de la tierra y su cultivo, para mantener al campo mexicano en propiedad de pequeños agricultores, y jamás van a entender al ejido”, explicó.

Otro aspecto benéfico de la Revolución, consideró la historiadora, es su proyecto educativo. Y tuvo una gran influencia en las artes, donde inspiró al muralismo en la pintura, la novela de la Revolución en la literatura, y fue tema en la música, la danza y el cine.